Para aterrizar estos conceptos en cifras concretas, vale la pena observar el entorno mexicano: en 2024, el mercado retail alcanzó un valor cercano a 658 mil millones de pesos – impulsado por el ecommerce – y el comercio electrónico creció 25 %, posicionando a México como líder global en este rubro. Además, de acuerdo a IMARC, el mercado de big data – la columna vertebral de toda analítica – alcanzó los 1,400 millones USD en 2024 y se proyecta que supere los 4 500 millones para 2033, con un crecimiento anual compuesto del 13.7 %. Estas cifras reflejan una realidad: existe un volumen creciente de datos listos para transformar decisiones y maximizar ventas.
Hoy, con tecnologías más accesibles y escalables – incluidas soluciones con inteligencia artificial generativa – empresas de todos los tamaños pueden aprovechar sus propios datos para tomar decisiones más precisas y anticiparse a la demanda.
En México, uno de los principales retos es la integración de datos. Muchas cadenas aún trabajan con sistemas desconectados: punto de venta, logística, inventarios y marketing funcionan de manera aislada. Esto impide tener una visión completa del cliente y del negocio. En GFT, hemos acompañado a tener una estrategia conjunta con arquitecturas modulares en la nube que permiten integrar, analizar y actuar sobre los datos en tiempo real.
Otro reto es cultural. Para que la analítica funcione, no basta con implementar dashboards: se necesita formar a los equipos, cambiar hábitos y fomentar una cultura de decisiones basadas en evidencia. No se trata de reemplazar la intuición comercial, sino de complementarla con inteligencia.
La analítica no solo sirve para vender más: también puede ayudar a reducir desperdicios, optimizar inventarios y hacer al retail mexicano más sostenible. En un país donde la informalidad y la desigualdad siguen siendo desafíos estructurales, el uso estratégico de datos puede ser un aliado para ofrecer mejores experiencias al consumidor y crecer de forma rentable.