Una de las principales conclusiones del informe está relacionada con la seguridad: el 93 % de los directores de sistemas de información (CIO) y directores de tecnología (CTO) considera que implementar la inteligencia artificial en los sistemas existentes de su organización sin modernizarlos previamente terminará provocando una crisis de seguridad que afectará a toda la empresa.
A los directivos encuestados no solo les preocupa que pueda producirse una crisis de seguridad. Están convencidos de que ocurrirá si no modernizan sus sistemas.
Los sistemas legados pueden parecer un desafío abrumador, especialmente en las grandes empresas, donde están presentes en aplicaciones críticas, entornos de datos, capas de integración y otros componentes centrales de la infraestructura. Entonces, ¿por qué transformar algo que funciona?
Sin embargo, como demuestra nuestro estudio, los sistemas legados plantean numerosos desafíos a mediano y largo plazo. También es importante entender que la modernización no debe buscar transformar todo el entorno tecnológico de una organización de una sola vez. Por el contrario, debe abordarse de manera estratégica y metódica.
Los líderes deben identificar dónde la IA puede generar valor real para el negocio y, a partir de ahí, analizar los sistemas involucrados. ¿A qué datos necesitaría acceder la IA? ¿Qué dependencias deben tenerse en cuenta? El mapa operativo resultante permite avanzar hacia una modernización sistemática.
Esto cobra aún más importancia cuando hablamos de ciberseguridad. A medida que la IA adquiere mayor autonomía, la arquitectura y la gobernanza que la respaldan se vuelven cada vez más críticas. Proteger los datos, la confianza de las empresas y sus grupos de interés requiere integrar la seguridad directamente en las bases sobre las que se implementa la IA. Esto implica simplificar las integraciones, mejorar los controles de datos y construir, desde el inicio, una base preparada para la próxima etapa de innovación.
Ya estamos viendo cómo este enfoque metódico funciona en la práctica. Para la división de servicios financieros de un fabricante automotriz global, GFT creó una «zona de aterrizaje» segura en la nube como base para su transformación, lo que permitió a la organización migrar de forma segura su plataforma bancaria central y, posteriormente, trasladar cargas de trabajo adicionales de acuerdo con sus prioridades de negocio y tecnología.
Este ejemplo deja una lección clara: modernizar no significa transformarlo todo al mismo tiempo. Significa entender dónde la complejidad de los sistemas legados se interpone entre el negocio y el valor que la IA puede generar, para luego modernizar de forma estratégica en función de esas prioridades, de manera segura y eficiente.
La brecha en la implementación de la IA no es simplemente un problema relacionado con la IA. Cada vez más, es una cuestión de qué tan preparada está una empresa para adoptarla. Las organizaciones que logren cerrar esta brecha serán aquellas que entiendan la modernización, la seguridad, los datos y la gobernanza no como iniciativas tecnológicas independientes, sino como las bases necesarias para convertir la ambición en torno a la IA en valor de negocio sostenible.